No sólo participando a las competiciónes y a los seminarios organizados durante este período, pero especialmente entrenándose a veces en privado en varios Dojo, realizamos mejor la importancia del ambiente marcial-familiar  de Okinawa, con sus aspectos psico-espirituales y social-institucionales, en el fin de llegar a un acrecimiento y un equilibrio cada vez más eficaz. Se abarca por otra parte que la disciplina –ahora una palabra no más pronunciada en el mundo occidental- con el deber y el autodominio, sin ninguna duda ayuda a superar sus limitaciónes, además con la relación humana exquisita de la sociedad de Okinawa, que entonces lleva a la familiaridad por lo tanto a la estabilidad y a la serenidad interior.

 

 

           

Los más grandes Maestros, por ejemplo Minoru, Kotaro, Nakasone, Itokazu, con su estilo de hacer frente a la vida de una manera positiva, alentan a la deteminación y a la voluntad de alcanzar constantemente nuevas metas, incluso si a veces pueden ser momentos de dificultades, sobretodo durante el envejecimiento.

 

 

Es con este marco de la mente y de la perseverancia que nos hacemos grandes hombres, también y sobretodo fuera del Dojo: una preparación psíquica y social de crescimiento personal de inestimable valor.
 

Esta combinación se identifica en la religiosidad más visible, siempre evocada en el “Tokko” de cada Dojo (en cuáles están representados los “shinden” y los amos difuntos), donde se demuestra que no hay separación entre la vida y la muerte, siendo dos cosas íntimamente relacionadas con la vida de cada dia;  por lo tanto el entrenamiento siempre tiene lugar bajo la protección de los antepasados que observan.En el Dojo cualquier estudiante, joven o viejo, nunca se deja solo o aislado. Todos estos aspectos, junto con una alimentacion saludable, son importantes para hacer la vida más duradera y más serena.

 

  Puesto que siempre hemos sabido que la disciplina y la educación en su sentido más amplio se transmite principalmente por los padres, no tengo ninguna duda de que estos grandes maestros también son por un pedacito nuestros padres.
     

 

 

           

 

Los Master

 

 

 

 

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